Viernes, 10 Junio 2011 12:32

Las Empresas Frente a Un Cambio Cultural Destacado

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Por Teodelina Basavilbaso Este entrevista fue publicado originalmente en La Nación Pedro Tarak, líder y empresario social, sostiene que las compañías que quieran sostenerse en el tiempo deberán aplicar estrategias para crear valor ambiental, social y económico "Para ser efectivos en el largo plazo es necesario crear valor público tanto para la tierra como para el mundo", dispara Pedro Tarak, iniciando el debate acerca de las empresas de nueva generación que son superadoras del viejo modelo economicista de mostrar ganancias inmediatas. Tarak invita a romper moldes y para eso evoca la creatividad de los jóvenes emprendedores reunidos en el auditorio de la Universidad Torcuato Di Tella en la presentación del Premio BID Challengue Nuevos Aires.
Expone un millón de ideas por segundo y la seguridad en su forma de hablar se entremezcla con un entusiasmo irrevocable y jovial. Tarak advierte que las nuevas empresas verdes entendieron que es necesario repensar estrategias. Así lo hizo, por ejemplo, Guayakí -de la cual Tarak es miembro del directorio-, que creó un modelo económico dirigido a la conservación y reforestación de la Mata Atlántica trabajando con las comunidades mediante el comercio justo. Tarak tiene una gran trayectoria en el sector social como cofundador de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), primer representante de Avina en América latina y pionero en la región en iniciativas ligadas con el cambio climático. Actualmente es consejero de la Plataforma Climática Latinoamericana. En una era signada por un nuevo patrón energético, Tarak sostiene que el mundo empresarial necesita hacer un cambio cultural que lleve a los empresarios a comprender que antes de emprender deben tener en cuenta la diversidad de interesas y la singularidad de las sociedades en las que operan. -¿Cuál es la última tendencia en materia de responsabilidad social empresaria? -Estamos en una nueva era con un patrón energético diferente. Y es ahí donde nace una nueva generación de empresas verdes, que no por ser verdes son sustentables. Con sus prácticas algunas además regeneran ecosistemas y culturas. Entre ellas se encuentran las de bajo carbono, las de las 3R (reducción, reciclaje, recuperación); las de gestión sostenible de ecosistemas y biodiversidad, y las de los negocios inclusivos. Aunque se aspira a un modelo de empresa integral que abarque todas estas aristas. -¿Cuál es la ventaja de este tipo de empresas? ¿Son más efectivas? -Sí, esto tiene mucho que ver con la eficacia. Yo te diría que tienen mayores posibilidades de perpetuarse en el tiempo. En noviembre del año pasado hubo una helada muy fuerte en la zona de San Rafael, Mendoza. Una finca que produce uva y vinos perdió un 2% de su cosecha mientras que sus vecinos perdieron entre un 40% y un 60%. Esa finca perdió menos porque produce regenerando biológicamente el suelo. -¿Cuál es el mayor obstáculo para un empresario que quiere embarcarse en esta nueva lógica? -El obstáculo es cultural. Es decir, cómo voy a animarme a transformar mi empresa en una de nueva generación basada en crear valor ambiental, social, cultural y económico cuando los accionistas van a querer la demostración inmediata de mis ganancias. Y eso responde a un tema cultural, donde queremos todo a corto plazo, donde a fin de año queremos ver un rendimiento del 20 o 30% de la inversión. -¿Estas nuevas economías no son necesariamente sustentables? -Las nuevas economías pueden no serlo. Si por ejemplo esa misma empresa que se concentra en la regeneración del ecosistema a través de un uso sustentable de la biodiversidad y el agua o en reducir la huella de carbono, o no les paga en blanco a sus empleados, ahí hay un problema de sustentabilidad. Este modelo de la nueva generación de empresas no viene a reemplazar el modelo de las empresas sustentables, sino que es más bien superador. -Pero detrás de esto sigue predominando la lógica económica? -Totalmente. El 90% de los cambios vienen de reconocer que el ser humano tiene codicia. El gran desafío radicaría en descubrir cómo hacer para que esa codicia genere bien público. Y en este punto son muy importantes las políticas públicas. A mí me gustaría que la Argentina tuviera metas en la legislación, un tratado de ley con tope en las emisiones de efecto invernadero, no sólo como objetivo de valor ambiental global, sino también para fortalecer las bases de competitividad en nuestra economía. Un buen ejemplo es la ley de bosques nativos, que establece pagar incentivos a los dueños por mantener los bosques. Uno empieza a enterarse de fondos que son sólo para estas nuevas economías; el ciclo de inversiones se está repensando. Sin ir más lejos, según un informe del Banco Mundial, el 42% de las inversiones del año pasado fueron para energías renovables. -¿Y cómo viene la Argentina en avances en esta materia en comparación con la región y el mundo? -En la Argentina venimos lentos. Aunque tengamos indicadores de que la sociedad se está organizando por todos lados, lo que lleva a la generación de movimientos empresariales alternativos y sociales. Pero más allá de esto, la producción orgánica sigue siendo en gran parte para la exportación. Esto quiere decir que el consumidor argentino no se vuelca hacia lo orgánico ni ejercita el comercio justo. Yo veo que en el campo, por ejemplo, en diferentes rubros se están animando, hay algunos que están empezando a producir soja sustentablemente o regenerando el ecosistema. Y también existen otros lugares donde los productores recuperan biológicamente los suelos. Pero hay mucho por hacer y en esto se evoca la creatividad, porque no hay una única forma de hacer las cosas. ¿Te imaginas el día en que en la Argentina tengamos el derecho como individuo de producir nuestra propia energía y la podamos vender a otros para consumo? Parece algo lejano, pero sin embargo en Uruguay tienen ese derecho y ya se está pensando en Chile. Todos estos cambios están cerca y ya no tenés que nombrar casos ejemplares de Suecia, o lejanos como pasaba antes, ahora podés verlos acá cerquita. Los vecinos están avanzando. Y cuando uno ve lo que está pasando en el jardín del vecino, empieza a preguntarse si uno no se está quedando atrás.
Leído 2997 veces Modificado por última vez el Viernes, 13 Febrero 2015 18:15

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